"Dame dame dame, que te voy a dar ... una guayabita de mi guayabal."

5.22.2009

Petardo en Guapi

Algo que no había pasado antes. Según Semana:

Este martes fue activado un petardo contra la estación de policía del municipio de Guapi, dejando cuantiosos daños materiales en el cuartel y dos locales comerciales contiguos.

"Afortunadamente no se han recibido reportes de víctimas entre la población civil", dijo a la televisión local el secretario de Gobierno del Cauca, Álvaro Grijalba. El funcionario dijo que "es muy difícil atribuirle el ataque a determinado grupo al margen de la ley".

Feliz Día de la Afrocolombianidad / Happy Afrocolombian Day

El día de la Afrocolombianidad, 21 mayo fue ayer, pero bueno, mejor tarde que nunca. Aquí en Quibdó, se celebró con una misa en la catedral por la mañana y un desfile de los colegios por las calles, con sus bandas, la ocasional chirimía, y representaciones de varios países africanos con pancartas, representaciones (un poco fantásticas) de sus vestidos típicos, y hasta banderas (hechas en casa, me imagino, dónde se compra la bandera de Liberia en Quibdó?).

Es el primer 21 de mayo que estoy en el país desde 2006, y me ha impresionado la cobertura mediática, a diferencia del silencio de años pasados. Eso no quiere decir que esa cobertura siempre sea de la más ilustrada - Don Juan, revista para los hombres "play" colombianos, tiene un artículo / galería de fotos de (flacas) modelos negras, recomendándo a las mujeres negras (y a sus "nalgas como dos mundos enteros") como el último accesorio de moda, y hasta haciendo recomendaciones para uno - uno blanco se supone - conquistarlas. Sea como sea, los negros están de moda, y hasta personas que de pronto no se identificarían como tal, como Mabel Lara, presentadora de Noticias Caracol (quien asegura que "estaría mintiendo si digo que yo he sido discriminada") se están asumiendo identidad afro, por lo menos para aceptar condecoraciones como "ejemplo para la comunidad afrocolombiana." Y es importante que inclusive los noticieros diarios estén pasando, como pasaron ayer, la noticia del Día de la Afrocolombianidad (usando, en el caso de RCN, escenarios tomados de la serie "Raíces" de Alex Haley y "No le pega a la negra" de Joe Arroyo como fondo musical), ayudando a que el mensaje de la importancia histórica (si no siempre la situación actual) de los afros en Colombia llegue a su mayoría no negra. Si hace más hincapié en la conmemoración que en las luchas actuales, es un paso importante en un país que nunca ha confrontado su historia esclavista.

La pregunta que surge, por supuesto, es el porqué de esta visibilidad. Lo del multiculturalismo ha sido estudiado y reestudiado, y no repito lo que he dicho en otras partes, pero sería importante enfatizar el enfoque que la actual administración está haciendo sobre los afrocolombiano, sobre todo como para convencer a EE.UU., su presidente negro, y el Black Congressional Caucus de lo democrático que es el país (a pesar de los falsos positivos, las chuzadas del DAS, la posibilidad de una dictadura constitucional a lo Fujimori resultante de una tercera elección del presidente). Véase, por ejemplo, algunas ideas que está proponiendo el Vice-Presidente:

Santos expresó que el proyecto establecerá condicionamientos que permitan mejorar el acceso de los afros a la educación y al trabajo. Puso de ejemplo que se exigiría que el estado únicamente pueda contratar con universidades en las que exista un porcentaje de graduados de raza negra y que en el examen del Icfes al menos el 5 por ciento del cuestionario sea sobre la historia afro en Colombia. Igualmente se propondría que el Estado sólo contrate con empresas que certifiquen el número de gerentes negros que tienen en su organización, con el fin de incentivar la contratación de personas afro en buenos cargos.

Todo bien. Excelente inclusive. Pero incompleto. Contribuye más a conversión de los todavía relativamente escasos profesionales negros en negros profesionales, es decir, de crear una categoría burocrática racial que en úlitimas beneficie más a los burgueses negros que sepan aprovechar del color de su piel que a la situación de los descendientes afrocolombianos más allá de ese grupo pequeño, es decir de los campesinos y clases populares, para los cuales la premiación de una Mabel Lara es poco consuelo para su situación. Chévere la lucha contra la discriminación racial - pero ojo que denominar a la discriminación como solamente racial encubra las variadas formas de racismo cultural y clasista que van cogidas de la mano con los esterotipos fenotípicos, y que tienen la misma vigencia, si no más.

5.15.2009

Music from San Andrés and Providencia / Música de San Andrés y Providencia

Music from Colombia's Protestant, English-patois-speaking islands - from mento to ragga.
Música de las islas protestantes, angloparlantes de Colombia, de manto a ragga.


http://www.myspace.com/colombiareefrecords



5.12.2009

This guy hates the American Musicological Society

This from the Chronicle, by a guy who clearly loathes AMS - of which he is a member. I don´t really know enough about AMS, and have (thank God) thusfar avoided the position of the patronized ethno in a room full of musicologists to be this pissed off at musicologists or to have much of a position at all on AMS, but for the pleasure of those who are and do, you might enjoy the following.

http://chronicle.com/free/v55/i35/35b01001.htm
From the issue dated May 8, 2009
Composed in Hypocrisy. Music, torture, and the drama of American musicology
By ILIAS CHRISSOCHOIDIS

In a rare display of social awareness, the American Musicological Society has publicly denounced the use of music in physical and psychological torture. The core of the March 2008 statement reads, "We, as scholars and musicians who devote our lives to sustaining musical cultures throughout the world, protest the contamination of our cultures by the misappropriation of music as a weapon of psychological torture."

The resolution brings into shocking alignment two unrelated groups, prisoners detained abroad and students of music at home. The former may soon be protected from aural torture now that the American musicology lobby has taken up their cause (albeit with no instrumental accompaniment). More important, American students now have a precedent to decry 20th-century music surveys — with their compulsory exposure to headache-inducing cacophony and traumatic collisions of sonic debris — as academic torture. Assuming that the AMS is serious about banning all forms of music torture, we may soon hear about class-action lawsuits against music departments for aurally abusing our youth.
Before Slavoj Zizek discovers (and critically devours) this tasty nugget of baby-boomer touchiness, let me raise a few points. At first reading, I thought the AMS was defending the integrity of the Western musical canon from evil cultural forces in a continent far, far away. I began to imagine the endless repetition of the opening dissonance in Beethoven's "Ode to Joy" followed by the agonized screams of prisoners: "O Freunde, nicht diese Töne!" ("O friends, not these tones!"). But no. Music-torturers have little use for our beloved German masters, preferring instead vulgar rock 'n' roll and other low types of pop music. (Admit it: Drowning Pool's "Bodies" is superior to Handel's Water Music, Schubert's The Trout, and Ravel's Jeux
d'eau as accompaniment for waterboarding.) I fail to see, then, why the AMS, guardian of highbrow music, and not the American Society of Composers, Authors, and Publishers, a royalties collector, should protest this scandalous abuse of copyrighted material. And it is scandalous. Of all evildoers in the world, American defense agencies appear to favor this practice
the most. According to the Society for Ethnomusicology, "The U.S. government and its military and diplomatic agencies have used music as an instrument of abuse since 2001, particularly through the implementation of programs of torture in both covert and overt detention centers as part of the war on terror." The SEM statement not only preceded that of the AMS by more than a year, but also had the courage to actually point a finger at someone. Nay, it openly demands "that the United States government and its agencies cease using music as an instrument of physical and psychological torture." Such a clear position reduces the AMS announcement — which is written as though music, not human rights, were the chief subject of abuse here — to a humanistic spoof, a platitude masking critical impotence.
Furthermore, the AMS's jurisdiction on this matter is undermined by a sad reality: American musicology today is less entitled than ever to defend music. Envious of her elder sister, literary studies, she has done everything to appear sophisticated and "Freudly" in the past 20 years. The society's annual meetings feel more and more like territory occupied by foreign disciplines. Derrida, Bakhtin, and Adorno are topics more welcome than composers and their work. "Politics," "gender," "sexuality," and related tags are used as rhetorical steroids to boost one's "innovative" profile. You can more easily land a professorship by adopting the latest hermeneutic vogue than by making a discovery or editing a neglected masterpiece. It is a mystery how scholars who push music to the periphery of their discipline pose as agents "sustaining musical cultures throughout the world."
Don't get me wrong. I have nothing against the AMS's noble gesture. To the contrary, I marvel that its busy leaders found the time to pontificate on an issue that is, at best, tangentially related to the society's mission.
But since they have taken the path of moral uprightness, I would have expected them to start a bit lower, like with the little academic tortures their young and vulnerable colleagues experience daily. By torture I mean "trivial" forms of academic distress, like applying for a job or fellowship in full suspicion that it has already been promised to someone else. Or witnessing protégés gather around the new "star" professor in their department until faculty diversity and independent viewpoints become almost impossible.
Or competing in the publication market with the Doktorkinder of editorial-board members, whose submissions are destined for magnanimous treatment. I also think of the eerie silence that greets complaints or reports of abusive behavior — board members' overriding the will of selection committees to promote their own students, senior professors' attacking the work of young scholars who compete with their protégés — or even the AMS's practice of bombarding low-income members (read: unemployed) with gift requests for up to $500, if you please.
Little "tortures" such as those may hardly register in the stratosphere of six-figure tenured salaries, but they have a truly liberating effect on their victims, who begin to recognize the ugly face of a capitalist academy: not a forum of discussion but a supreme court; not a community of peers but a House of Lords; not a space for independent thinking but a training ground for submission to professorial gurus, all sustained by a tenure system that allows political operatives to elbow out original scholars and refashion history according to personal desires.
No doubt this describes academic life in general. But it is felt much more acutely among American musicologists. As a small discipline with minimal influence on the national discourse, musicology is conditioned by a double-edged inferiority complex about European intellectual traditions and larger, more respected disciplines. To prove its upscale intellectuality and academic prestige, the AMS imposes a fixed 25-percent acceptance rate for submissions to its annual meeting and limits each issue of its triannual publication, the Journal of the American Musicological Society, to only three articles — around 150 conference papers and nine articles a year for a 3,600-member society.
Such limited opportunities for professional exposure generate enormous competition and nasty partisanship. Only a few big departments and the occasional network of cultlike warriors can withstand the pressure. Musicologists outside such elite circles can hope to present at their society's national meeting once or twice a decade. Their chances of publishing in the JAMS over the course of their entire careers are next to zero.
Some membership. Some group.
You can see, then, why I find the AMS resolution so pompous. The society condemns outlandish abuses of music and people in remote prisons while it undermines the role of its membership at home. In doing so, the AMS parades in lockstep with other contemporary institutions, for which Enlightenment rhetoric masks the disfigurations of capitalism, and big, idealistic statements muffle the groans of social division and injustice. Still, it's worth asking how people who teach, perform, and study the most harmonious of arts can generate so much discord and hidden resentment among their younger colleagues, who are expected to lick their wounds in dark corners and forever remain silent, because torture, abuse, and violence, in whatever form
and dosage, exist only elsewhere.

Ilias Chrissochoidis is a member of the American Musicological Society.
http://chronicle.com
Section: The Chronicle Review
Volume 55, Issue 35, Page B10

Aussie Pop Music Job

Lecturer Popular Music
Level B, Continuing, Full Time, Gold Coast campus
Reference: QCM0206/09
Overview:
The Queensland Conservatorium Griffith University wishes to appoint a
highly motivated creative musician to the position of Lecturer in Popular
Music. This is a teaching focussed position, with the expectation that
the appointee will contribute to the research profile of the
Conservatorium.
The role:
The role will be primarily responsible for teaching within the Bachelor of
Popular Music programme, in areas such as sound / audio production,
creative music technology, and ensemble work.
The position also entails opportunities for development in the applicant's
area of expertise, and there is an expectation of ongoing contribution to
the artistic life of the Conservatorium, particularly within the Gold
Coast campus.
The person:
The successful applicant will have a strong record of achievement in the
music industry as a professional performer / recording artist, composer /
songwriter / arranger, producer / entrepreneur, as well as prior tertiary
teaching experience.
Salary Range:
$70,566 - $83,799 per annum. Salary package including 17% superannuation
contribution: $82,563 - $98,046 per annum.
Further Information:
Obtain the position description and application requirements online.
For application queries, contact Ms Sue Thorne, HR Officer on (07) 555
28151
For position queries, contact Dr Donna Weston on (07) 555 29007
To apply: check out the website
Applications close: 29 May 2009

5.07.2009

Un promedio de 4,4 personas son asesinadas cada día en Tumaco

De El Tiempo:

El recrudecimiento de la violencia en ese puerto se ha convertido en un cerrojo para sus habitantes . 'La cosa acá es grave, nadie quiere hablar', dice un habitante que pide la reserva de su nombre.

Ayer, precisamente dos hechos conmocionaron a la población. En la vereda Cajapi, a unos 45 minutos de la cabecera municipal, un grupo de jóvenes que departía en una vivienda para celebrar un cumpleaños fue baleado por desconocidos. 'Hubo cinco personas muertas y seis más heridas', dijo el secretario de Gobierno, Fabio Trujillo.

La masacre perpetrada por hombres que portaban armas de largo alcance se registró a la 1 de la mañana. Según testimonios, ingresaron por la parte trasera de la vivienda y dispararon indiscriminadamente.

Pero no es el único hecho violento de las últimas horas. Ayer también, a las 8 de la mañana, fue baleada cuando transitaba por la avenida la Playa de Tumaco, María Alexandra Satizábal Nazareno, de 38 años, quien se desempeñaba como visitadora del Sistema Nacional de Matrículas de la Secretaría de Educación.

Las autoridades tienen gran atención en este caso pues el pasado 25 de abril la titular de esa dependencia Irma Liliana Correa, fue víctima de un atentado que la mantiene en delicado estado de salud en una clínica de Cali.

'Ese día fue lamentable. El atentado se presentó a las 11 de la mañana, pero la funcionaria estuvo mucho tiempo tirada en el sitio donde cayó porque por miedo nadie se acercó a ayudarla', relató un ciudadano.

El fin de semana en la vereda Pindal desconocidos lanzaron una granada a un establecimiento donde departían una menor de 15 años y dos hombres. Tras la explosión cada uno recibió un tiro de gracia.

Tras un consejo de seguridad el general Gustavo Adolfo Ricaurte, comandante de la Regional 4 de Policía, atribuyó la oleada de muertes violentas y amenazas contra docentes al narcotráfico.

'Las bandas delincuenciales organizadas que operan en la jurisdicción de Tumaco están afectando el desarrollo normal de un municipio que se ha caracterizado por ser solidario, hospitalario y turístico', dijo el oficial.

Entre las medidas que se adoptaron para contrarrestar los altos niveles de inseguridad que se registran en esa jurisdicción del departamento, figura la puesta en funcionamiento de la línea de atención al público 123 antes de que termine el mes. 'Nos hemos comprometido en reforzar la Policía Judicial, con el fin de mejorar algunos procesos que tienen que ver con la inteligencia', agregó el general Ricaurte.

Igualmente el comando del Departamento de Policía Nariño se comprometió a conformar un escuadrón motorizado que permita una reacción más rápida ante los llamados de la comunidad.

Así como a ejercer un mayor control sobre el tráfico de motocicletas mediante campañas pedagógicas, con el fin de disminuir la incidencia del sicariato y los niveles de
accidentalidad.

La Diócesis de Tumaco mostró su preocupación por los actos de violencia que se han incrementado en el transcurso del año contra miembros de la comunidad indígena Awá.

El secretario de Gobierno Trujillo dijo que una comisión integrada por la Fiscalía, Policía Nacional, Procuraduría, Das y Personería Municipal se encargará de analizar los homicidios.

De acuerdo con el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, las muertes violentas en el departamento de Nariño se han incrementado en forma considerable. Javier Dorado, vocero del organismo, reveló que 'paradójicamente no ha evolucionado favorablemente el respeto a los derechos humanos en la región, por el contrario hay un alto porcentaje de violación a los mismos'.

El alcalde Neptalí Correa dijo que la seguridad del municipio depende de la acción de las autoridades.